YOGA ¿Qué es?


ASHTANGA VINYASA YOGA”

"Eliminar las impurezas a través de la práctica continua de los ocho pasos trae discernimiento y clara percepción. Los ocho pasos del yoga son: el respeto hacia otros, el autocontrol, las posturas, el control de la respiración, desapego de los sentidos, concentración, meditación y contemplación"
-Patanjali (Yoga Sutras, II, 28-29)

Una práctica dinámica donde se unen Atención, Respiración y Movimiento; desarrollando la autoobservación y propiciando la toma de Conciencia para alcanzar un estado de equilibrio duradero.


Qué es el Ashtanga Vinyasa YOGA?

El Ashtanga Vinyasa es un acercamiento preciso y sistemático al YOGA al ejecutar una determinada serie de posturas. Estas posturas físicas son conjugadas junto a una serie de sellos energéticos, un tipo especial de respiración y un direccionamiento específico de la mirada. La combinación de todas estás técnicas resulta en una generación de calor y energía vigorizantes.
Ashtanga, literalmente significa “ocho pasos” en sánscrito. Este estilo de yoga adopta su nombre del camino de ocho pasos expuesto por Patanjali en los Yoga Sutras.




La Teoría detrás del Ashtanga Vinyasa Yoga

La palabra Ashtanga deriva del los ocho pasos del raja yoga, que representan el completo espectro de principios del yoga: conducta correcta, acción correcta, movimiento físico, respiración, control de los sentidos, contemplación, meditación y unión con el absoluto.

La Práctica
Las posturas prescriptas en el Ashtanga Vinyasa y el orden en las que son ejecutadas, están especialmente diseñadas para generar un progresivo incremento del calor, la fortaleza y la flexibilidad del cuerpo. Las posturas se van complementado unas a otras para promover un preciso equilibrio entre la elongación y el fortalecimiento físicos y son un ejercicio completo para el cuerpo, la mente y el espíritu.

Durante toda la clase los alumnos utilizan la respiración ujjayi, aplican los bandhas y dirigen sus miradas según el dristi correspondiente a cada postura. La clase finaliza con una serie de posturas de cierre y luego relajación.


Vinyasa



Vinyasa es una palabra en sánscrito que se utiliza en yoga con varios significados. Etimológicamente, nyasa quiere decir “poner”, y vi “en un lugar en concreto”. Veamos qué es lo que queremos decir con esto exactamente:
1. En Yoga, el primer significado de Vinyasa es “unión de respiración y movimiento”. El tradicional saludo al sol es un ejemplo de esto, cada movimiento va unido a una parte de la respiración: por ejemplo, inhalamos elevando los brazos hacia el cielo; exhalamos doblándonos de la cintura y llevando los brazos al suelo. Como norma general, la inhalación se corresponde con movimientos de apertura; y cerramos o flexionamos al exhalar. Cuando lo practicas, puedes sentir que casi surge de forma natural, se trata de facilitar los movimientos respiratorios: abriendo al inhalar para usar toda la capacidad de nuestros pulmones, y cerrando al exhalar para facilitar el vacíado.
2. Vinyasa son también las transiciones que se hacen entre poses mantenidas, como los movimientos que hay entre las diferentes asanas que forman las series de ashtanga. Se utilizan para mantener la concentración (en lugar de pasar de una asana a otra sin más), y también para equilibrar el efecto de una postura, neutralizar y prepararse para la siguiente. Estos movimientos requieren energía, y ayudan a producir calor interno, el fuego (agni) purificador.
3. Por último, Vinyasa es el nombre con el que se conoce a una forma de práctica que hace énfasis en la unión de unas posturas con otras, de una manera fluída. Se deriva del primer significado, la unión de respiración y movimiento. la respiración es el ritmo que marca nuestro paso por esta vida, y practicar esta forma de Yoga es como bailar sobre ese ritmo.
Estos principios son introducidos desde el comienzo con Surya Namaskar A, que incluye nueve movimientos sincronizados con la respiración.

Ujjayi
El principio básico de la llamada respiración victoriosa, es que el aire entre y salga del organismo por la nariz, si bien el sonido no debe provenir de los orificios nasales; si así sucede es porque en realidad la persona está olfateando. Realizar movimientos al ritmo de la respiración supone que los músculos demanden un suministro de oxígeno constante, y para conseguirlo es necesario aumentar el flujo de aire; sin embargo, si olfateamos no haremos más que restringirlo. Por ese motivo, cada inspiración debe realizarse desde la parte posterior de la garganta, para que los músculos que rodean la glotis incrementen y dosifiquen el flujo de aire.
La fricción que realiza el aire a su paso por la glotis produce el sonido ujjayi, y este roce el que calienta el aire antes de que entre en los pulmones. El sonido ujjayi correcto es similar al que producen las olas del mar cuando bañan una playa pedregosa.  Se podría definir la técnica ujjayi como el estiramiento interno de la respiración.
Por lo general se produce un desequilibrio entre la duración de las inhalaciones y las exhalaciones, por lo cual el objetivo es conseguir la igualdad tanto de la intensidad como de la duración de cada inhalación y exhalación. El segundo estiramiento llega al sincronizar las transiciones entre la respiración y el movimiento, dado que la duración de las transiciones requiere a veces de una inhalación o una exhalación más prolongada.


Bandhas
Bandha es una de las paradojas que encontramos en el ashtanga yoga. Bandha significa “bloqueo” o “sello”, pero el resultado de activar un bandha es dejar salir la energía oculta de la fuerza vital para luego mover y dirigir esta corriente pránica desde su origen interno a fin de que se incorpore a la red de 72.000 nadis (canales de energía) del cuerpo sutil. Aprender a controlar los bandhas cultiva e incrementa el prana, y a partir de la integración de ujjayi y bandha se consigue una alquimia interna. Y cuando esta alquimia funciona correctamente, la asana se revela desde el cuerpo interior, y el cuerpo exterior refleja aquello que se ha creado dentro.
Mula Bandha: Este bandha es la obturación base o “cimiento”. Se aplica en todo el ciclo respiratorio, pero especialmente al final de la exhalación completa al contraer levemente los músculos del esfínter anal, que desplazan toda la región genital, incluido el perineo, hacia adentro y hacia arriba. Esta acción elevadora de lo que se conoce como suelo pélvico es responsable del apoyo muscular interno de los órganos inferiores del aparato digestivo.
 Mula bandha provee la energía necesaria para conseguir una base de apoyo firme, como los pies, las manos o las nalgas; también actúa como la cerradura de seguridad que protege el cuerpo y obtura internamente el prana para el uddiyana bandha. Es difícil activar el mula bandha. Al principio se trata de una acción general que consiste en apretar los esfínteres anales externos e internos, pero a partir de entonces su aplicación se vuelve más sencilla y delicada, y se convierte en una sutil elevación del perineo.
Uddiyana Bandha: Se trata del más dinámico de los bandhas, y se podría traducir como “vuelo ascendente”. Debido a que el uddiyana bandha se relaciona directamente con el funcionamiento del diafragma, desempeña un papel crucial en el desarrollo de la respiración ujjayi. Durante la exhalación, el diafragma se relaja y desplaza hacia arriba, en dirección a los pulmones, para expulsar el aire, mientras los músculos intercostales internos empujan la caja torácica hacia abajo para completar la acción. El resultado es que la pared abdominal se retrae para sostener y proteger todos los órganos internos y la parte inferior de la espalda.
 Este control abdominal aporta una plataforma, o base, para la siguiente respiración. Mientras el diafragma se flexiona hacia abajo, conduciendo la respiración ujjayi hacia los pulmones, los músculos intercostales externos elevan la caja torácica, expandiendo la región del tórax para permitir que los pulmones alcancen su máxima capacidad de absorción de aire. Esta es la acción física de uddiyana bandha, que, cuando se perfecciona, también es un sutil control que deriva en la “inmovilidad” de la zona inferior del abdomen.
Jalandhara Bandha: Se trata del tercer bandha y se activa espontáneamente de una forma sutil durante varias asanas debido al dristi (punto de observación o dirección de la mirada) o la posición de la cabeza. En la realización de Surya Namaskar A (Saludo al Sol A) es donde mejor se demuestra este bandha, ya que la babilla se aprieta contra el espacio que separa los huesos del cuello para poder mirar el dristi correcto: el ombligo. Se trata de un “bloqueo” específico del pranayama, o regulación de la respiración, el cuarto paso del ashtanga.
Esta obturación evita que la energía pránica escape y detiene cualquier presión que se hubiera acumulado en la cabeza por contener la respiración.


Dristis
Cada asana del sistema del Ashtanga Yoga contiene un punto de observación en el cual concentrarse. Existen nueve dristis y cada uno tiene la finalidad de conducir la mirada hacia el interior.
Al utilizar la disciplina impuesta por los dristis, la mente se centra y los alumnos aprenden a mirar “hacia adentro”.


Tristana

La verdadera esencia de Vinyasa se experimenta cuando se alcanza el estado de Tristana, que es la unión de los tres principales centros de atención del Ashtanga Yoga: la sincronización avanzada de la respiración y el movimiento, los bandhas y los dristis. Cuando esta unión florece, una poderosa ola de fluidez y elegancia emerge de la práctica, y la química resultante despliega las energías de los cinco elementos:
Tierra: mula bandha que produce base de apoyo, estabilidad y fuerza.
Agua: la fluidez de Vinyasa que produce sudor.
Aire: la respiración ujjayi y los bandhas que aportan agilidad.
Fuego: el fuego digestivo purificador de agni.
Éter: el sutil prana que todo lo invade
Tristana se alcanza con la repetición; solo así se consigue la familiaridad necesaria para realizar las transiciones y las posturas de forma sutil, natural y elegante.


Conclusión

Es fundamental no perder de vista la esencia del YOGA. Actualmente la sociedad moderna focaliza y centra su práctica en las posturas (asanas) y no considera los aspectos primordiales que diferencian al YOGA de una práctica de educación física. Será a través del transito por los ocho pasos del YOGA que los practicantes occidentales podremos beneficiarnos como individuos y como sociedad adquiriendo los aspectos más fructíferos de esta milenaria práctica.


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